*María de Lara
Participar en el proyecto “El audiovisual como herramienta de Transformación Social en Adolescentes del barrio de Torreblanca en Sevilla” de Fad Juventud ha sido una experiencia profundamente enriquecedora, tanto a nivel profesional como personal.
Desde el inicio, uno de los aspectos que más me llamó la atención fue la evolución de las personas participantes. Muchos de ellas llegaron con cierta timidez, inseguridad e incluso reticencias a exponerse ante los demás. Hablar en público, expresar opiniones personales o asumir responsabilidades dentro de un proyecto creativo suponía para algunas un auténtico reto. Sin embargo, a medida que avanzaban las sesiones, hemos podido comprobar como esos miedos iniciales iban transformándose en confianza, compromiso y ganas de participar.

El proceso ha puesto de manifiesto la enorme capacidad que tienen las personas adolescentes para crecer cuando se les ofrecen espacios seguros, motivadores y donde sienten que su voz importa. A través del lenguaje audiovisual no solo han aprendido herramientas técnicas relacionadas con la comunicación, la grabación o la creación de contenidos, sino que también han desarrollado habilidades sociales fundamentales como la escucha activa, la empatía, la cooperación y el trabajo en equipo.
Uno de los logros más significativos ha sido comprobar cómo, mediante un esfuerzo colectivo, han sido capaces de construir un producto final común. Cada participante ha aportado algo diferente, entendiendo que el éxito del proyecto dependía de la colaboración de cada uno y cada una. Ver cómo se apoyaban mutuamente, cómo superaban dificultades y cómo celebraban los avances ha sido, sin duda, una de las mayores satisfacciones de esta experiencia.
Además, considero especialmente valioso que este proyecto haya puesto el foco en jóvenes a quienes pocas veces escuchamos o, simplemente, no dedicamos el tiempo suficiente para escuchar. Darles protagonismo, permitirles expresar sus inquietudes, opiniones y vivencias, y reconocer el valor de sus aportaciones ha supuesto una oportunidad única para acercarnos a su realidad desde el respeto y la participación activa.
Por último, no puedo dejar de destacar la extraordinaria calidad humana del equipo de profesionales con el que he tenido la suerte de compartir esta experiencia. Su apoyo constante, su entusiasmo, su capacidad de trabajo y su implicación han convertido cada sesión en un espacio de aprendizaje, colaboración y disfrute.

Gracias a ellos, los retos se han afrontado con ilusión y las dificultades se han transformado en oportunidades. Su compañerismo y cercanía han hecho que todo resultara mucho más fácil y, sobre todo, muy, muy divertido.
Me llevo de este proyecto el convencimiento de que la educación y la creación audiovisual son herramientas poderosas para favorecer la participación, el crecimiento personal y la transformación social.
Pero, sobre todo, me llevo el recuerdo de un grupo de jóvenes que, cuando encuentran espacios para expresarse y ser escuchados, tienen mucho que aportar y mucho más que enseñarnos.
*María de Lara es licenciada en Ciencias de la Información con mucha experiencia en talleres escolares de radio, televisión y cine. También ha realizado la producción de la película «Quién llorará por mí». Además participa en iniciativas para una mejor sostenibilidad ambiental de centros educativos y barrios.
