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“Todo el mundo siendo al mismo tiempo”: luces y sombras de una generación en Kilos x Gramos

*Pedro Fernández de Castro

Entrevista a Tania Malvar, autora de Kilos x Gramos

“¿Cuánto cuesta lo que menos cuesta?” O, mejor dicho, “How much costs what costs the least?”. Esto es lo primero que tienen que aprender Alicia y Ana cuando llegan a Bristol. Ellas son las protagonistas de Kilos x Gramos, una obra de teatro de La Tremenda Compañía que se estrenó el año pasado pero que volvieron a representar el finde pasado. Este colectivo teatral lo componen Andrea Gober, Álvaro Málaga, Paula San Millán y Tania Malvar. Hablamos con Tania, la autora de Kilos x Gramos, un relato personal que parte de sus vivencias pero que reúne una serie de elementos que se alinean con los ejes de Fad Juventud, como la precariedad, el consumo abusivo de drogas y la violencia de género.

La obra, a pesar de ser una autoficción basada en hechos reales que cuenta tu propia experiencia e historia, tiene un marcado carácter generacional. Concretamente, el de tanta gente joven que emigra para buscar un futuro mejor. Por lo que a tí respecta, ¿cuál fue el punto de inflexión para tomar esa decisión? Y, ¿qué dice este fenómeno de la situación de precariedad en la que se encuentra la juventud en una sociedad como la española?

El punto de inflexión fue terminar la carrera y no saber qué tocaba después. En periodismo nos recordaban que solo un porcentaje mínimo conseguía trabajo. Había que ser la mejor o nada. Yo tenía 23 años y muchísimas ganas de vivir nuevas experiencias, y muy pocas de ser la mejor trabajando como becaría sin ninguna garantía de ser contratada. Al fin y al cabo, ya me había tragado lo de hacer la carrera por un bonito futuro y estaba cansada y decepcionada. En Ciencias de la Información se hablaba mucho  de la vocación y yo sentía que no tenía la suficiente. Porque se necesita mucha para que no te importe trabajar gratis y seguir indefinidamente en casa de tus padres (con situaciones difíciles en la mayoría de los casos). Hasta que llega el soñado día (si el trabajo llega) y por fin puedes vivir con extraños en una habitación a las afueras, para dar largos paseos en metro cada día al trabajo. 

Yo me fui a Bristol y, como yo, había cientos de jóvenes españoles entusiasmados con la posibilidad real de ser independientes. Tristemente muchos y muchas estábamos también metidos en un bucle de trabajo, fiesta y vuelta a empezar. Sin las redes de apoyo de familias y amigos, las posibilidades de recibir ayuda se reducían. Se generaban vínculos urgentes, nos apoyamos las unas a las otras, pero era difícil sostenernos estando todas igual de perdidas. 

Ahora hablaremos del núcleo de la obra, que tiene que ver, como vosotras mismas señaláis, con un paralelismo entre “la dinámica en el consumo abusivo de drogas y el círculo de la violencia en una relación de maltrato”. Antes, quiero preguntarte por los aspectos positivos y liberadores de cambiar de lugar para vivir nuevas experiencias. En la obra, la cultura rave ocupa un papel central, ¿qué fue lo que te atrajo y cuál es tu visión de este mundo?

Descubrí la rave con mis amigas, nos acercamos a ese mundo por primera vez juntas y nos  sentimos inmediatamente seducidas. Es muy atrayente apostarlo todo al puro disfrute, a la diversión sin fin. Las raves suelen durar varios días y la música suena de forma ininterrumpida. Para mí hay algo de ritual en el estar durante horas saltando, bailando, mirando a los altavoces rodeada de personas que hacen lo mismo, a un ritmo común “todo el mundo siendo al mismo puto tiempo” como dice el personaje de Ana en la obra.

El hecho de estar apartadas del mundo, en mitad de la nada, hace que el espacio se convierta en un paréntesis extracotidiano. Hay gente de todo tipo, no quiero generalizar, pero es cierto que el mundo de las raves está politizado y la gente que forma parte suele tener cierta conciencia feminista. Esto hace que sea un espacio de fiesta algo más seguro para nosotras. Recuerdo las primeras veces que iba de rave con mis amigas, notaba el deseo de tumbarme y sentir la vibración de la música en mi cuerpo a través del suelo. En otro contexto no me habría atrevido a hacerlo, pero en este si. Me tumbaba y me quedaba ahí, rodeada por mis amigas, la gente no reaccionaba con sorpresa, simplemente yo ocupaba ese espacio y estaba bien, podía incluso cerrar los ojos y estaba segura.

by: La Tremenda Compañía

by: La Tremenda Compañía

Vamos con la primera parte del paralelismo entre drogadicción y violencia de género. En lo que respecta al consumo abusivo de sustancias, ¿cuál es la perspectiva desde la que lo aborda Kilos x Gramos? En términos de pedagogía y desde tu experiencia, ¿cómo crees que habría que encarar esta problemática para que la juventud sea responsable y crítica?

Kilos x Gramos ofrece una visión matizada de la fiesta y el consumo: es necesario hablar tanto de la parte atractiva como de los peligros y el dolor. Una de las cosas que me ayudaron a salir del bucle en el que estaba metida, fue poder hablar con sinceridad sobre mi situación con familia y amigas. Sé que no siempre se da esa posibilidad en el contexto familiar, o incluso en los vínculos de amistad. 

Me parece fundamental abrir el diálogo desde otros puntos, como puede ser el arte. Hay muchas maneras de consumir, contextos muy diferentes en los que las drogas pueden estar tapando problemas, usándose para atravesar situaciones difíciles, o simplemente como diversión. Si se criminaliza y no se permite hablar abiertamente se pierde mucha información valiosa, tanto para quienes consumen, como para su entorno. 

Apoyo profundamente el trabajo que hacéis desde las organizaciones acogiendo la problemática de la adicción de manera amplia, atendiendo a las particularidades y dando alternativas de ocio saludable, de escucha, de atención psicológica… Poniendo la responsabilidad no solo en la persona que consume, sino en la estructura que nos sostiene y los diversos contextos que repercuten.

Cuéntame con más detalle cómo has planteado el paralelismo entre el abuso de sustancias y la violencia de género. ¿Cómo crees que puede contribuir una obra como Kilos x Gramos a la concientización sobre este tipo de dinámicas y relaciones tóxicas y patriarcales?

Yo narro un tipo de maltrato muy sutil. No hay grandes broncas, ni violencia física. Creo que muchas mujeres podemos haber vivido una relación similar y no estar muy seguras de si eso es maltrato o no. Lo es. Cuando no hay buen trato, lo que hay es lo contrario. Fin. A mí misma me sirvió mucho ponerlo todo sobre el papel, sumar cada momento y ver como el resultado era demasiado desprecio y humillación. La traición está en el abandono, sin llegar a irse nunca del todo, negando continuamente el dolor y las necesidades de la otra persona. La dinámica funciona dejando miguitas de amor solo cuando la víctima se aleja y sin permitir que se vaya, para quedarse dando lo mínimo. 

También pongo el foco en nombrar este tipo de maltrato para que los hombres se cuestionen su manera de tratarnos. El personaje de Javi es un chico divertido, gracioso y buen amigo, pero trata mal a Alicia. Quizás no sabe hacerlo de otra manera (como dice en la parte más luminosa de la obra) y a pesar del miedo que expresa a hacerlo mal, lo hace, se equivoca y termina haciéndole mucho daño. Hemos sido socializados en un mundo machista y estas conductas son probables cuando nos relacionamos. Tenemos que poder reconocer para  tratar de deconstruirnos y aspirar a un modo de relacionarnos más igualitario. Solo si se asumen los errores y se miran de frente es posible producir un cambio. 

by: La Tremenda Compañía

Como decíamos, es una obra de autoficción, un ejercicio literario que tiende al alza en los últimos años. ¿Por qué crees que se da este fenómeno? Y, ¿en qué medida te ha servido a ti como persona y cómo puede contribuir a que otras personas se identifiquen con tu relato?

Quizás se de este fenómeno porque tenemos la necesidad de ver realmente al otro. Ficcionar la propia realidad para contarla a las demás es un ejercicio bonito, es una oportunidad de conectar con un público desde la propia vulnerabilidad. A mí personalmente me cuesta hablar de algo que no haya vivido de cerca y la necesidad de escribir esta historia venía de haber entendido algo desde la experiencia. No solo por mi propia vivencia, sino por escuchar a otras mujeres hablando de situaciones parecidas. Las escenas que decidí escribir son aquellas en las que encontraba un relato común. 

Recuerdo cuando vi el monólogo de Pamela Palenciano “No sólo duelen los golpes” yo era muy joven, tenía 22 años. Me hizo replantearme muchas cosas y gracias a ella estoy segura de que he podido identificar conductas peligrosas dentro de una relación. He pensado mucho en lo valioso que es poder convertir el dolor en algo nuevo capaz de reflejar y cuestionar realidades. En Kilos x gramos yo intento poner encima de la mesa dos tipos de amor: el que destruye poco a poco y el que es capaz de salvarte del mismísimo infierno.

La historia de amor verdadero entre Ana y Alicia pasa por baches complicados, pero se acompañan de principio a fin y es en esas últimas palabras, que Ana le dice a Alicia, donde se cierra el círculo: “Cuídate, quédate donde sea fácil. Ve todo lo lejos que necesites y cuando quieras volver a casa yo siempre te volveré a hacer la misma pregunta, la que también nos trajo hasta aquí juntas, ¿Me puedo ir contigo?”

En la Tremenda Compañía, antes de Kilos x Gramos, ya habéis adaptado y actualizado (sacándola a la calle) una obra clásica como “El vergonzoso en palacio”, de Tirso de Molina; y una obra original, “Cuando estemos juntas”, donde experimentáis con los formatos y vuestras propias historias. Háblame de los límites y las potencias de formar una compañía independiente y compuesta por gente joven en el contexto del trabajo cultural en España. ¿Cuáles son vuestros planes a futuro (próximos proyectos, ideas, sostenibilidad, etc)?

Los límites cuando se crea una compañía independiente casi siempre tienen que ver con lo económico, con la realidad material del asunto. Somos un grupo de jóvenes precarias que tienen que autogestionar el proyecto e invertir el poco dinero que tenemos en producirlo. Además, como (de momento) no vivimos de esto, cada una tiene un trabajo y eso provoca que haya que estar haciendo malabares para compartir el mismo tiempo y espacio. 

Sin embargo también tenemos nuestras ventajas: nos hemos formado en la misma escuela todas y eso nos hace compartir modos de crear y de ver el arte de manera semejante. Al mismo tiempo cada una tiene una formación previa a los estudios juntos y sensibilidades diferentes, de modo que nos complementamos muy bien a la hora de crear. Además, lo bueno de ser una compañía independiente es que no le tienes que rendir cuentas a nadie y podemos hablar de lo que queramos y como queramos. 

Nuestro plan a futuro es seguir rodando Kilos x Gramos y tener un repertorio de obras activas para poder hacer en cualquier momento. También queremos, a lo largo de este 2026, empezar el proceso creativo de un nuevo proyecto. Al  final, gran parte de lo que nos mueve no es solo la voluntad de actuar sino la de crear. Además, recientemente caímos en la cuenta de que cada una está impartiendo clases o talleres, así que nos planteamos juntarnos para que la Tremenda Compañía pueda tener una rama formativa.

*Pedro Fernández de Castro es investigador en el Centro Reina Sofía de Fad Juventud. Sus principales líneas de investigación tienen que ver con la ciudadanía, la alfabetización y la inclusión digitales desde la educación social y el trabajo con la juventud. Miembro del colectivo de experimentación en comunicación y cultura digital en Club Manhattan.