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No quiero hacer esto solo

Autor: Hugo Huerta

*Atención, spoilers de Spider-Man Brand New Day, luego no digáis que no os avisamos…

Hay algo muy potente y profundo en empezar una historia solo, y acabarla reconociendo que no quieres seguir por ese camino. En mirar a tu mejor amigo a los ojos y no querer seguir siendo una persona más en una habitación llena de gente. En reconocer que, a veces, no estamos bien pero seguimos intentándolo.

Todos en algún momento hemos sido Peter Parker: perdidos, sin saber a dónde vamos, dejando atrás las cosas que nos gustan y las personas que nos hacen felices para no sentirnos una carga. El no querer dañar a quien amas para no sentirte una carga. La autoprotección que acaba hiriéndote cada vez más.  

La soledad no deseada es eso que, a veces, nos encuentra de una manera o de otra sin quererla. En el caso de Peter, su convicción de que él es el culpable de que sus seres queridos corran peligro, le lleva a autoimponerse esa soledad. En nuestro caso, la convicción de ser una carga o de no querer molestar puede ponernos en la misma tesitura de aislamiento.

A veces, el sentimiento de no querer que nadie sufra ni se preocupe por nosotros es más fuerte que la necesidad de compartirlo para soltar carga. Y, sin darnos cuenta, entramos en un bucle continuado de oscuridad y tristeza del que cada vez nos cuesta más salir. La soledad que no deseamos, pero elegimos sin querer, es una losa que nos acompaña durante cada hora de cada día de la semana. 

Y eso nos enseña Brand New Day: a través del camino de Peter podemos ver como esa soledad le va transformando en algo que él no quiere, y hasta que no la suelta y afronta que no está bien, no puede hacerle frente a todos sus miedos y preocupaciones. Tras estar con Ned, hablar con MJ, conectar con Frank y ponerse en la piel de Jane, Peter puede avanzar. Compartir carga, dejar atrás su soledad.

Las personas que tenemos a nuestro alrededor están con nosotros porque nos quieren. Nos acompañan en el camino porque nos aman. Ayudarnos no es una carga, como para nosotros no es una molestia cuando nos llaman.

Aprender a acompañar y ser acompañados nos ayuda a afrontar las tesituras de la vida de una manera más sana. El peso compartido es menor que el que cargamos solos.