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Jóvenes, desarrollo sostenible y gobernanza inclusiva

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A menudo, las políticas de juventud suelen ser un elemento olvidado en los debates sobre gobernanza internacional. Sin embargo, cada vez son más los estudios que advierten de la  necesidadde elaborar políticas transversales que integren social y económicamente a los y las jóvenes en las estructuras ciudadanas.

Además, tal y como describe el diario Huffington Post, los y las y jóvenes de todo el mundo se tienen que enfrentar a enormes desafíos para entrar en el mercado laboral. En la actualidad, triplican las probablidades de encontrarse en situación de desempleo, en relación con las personas adultas: casi un 40% de las personas jóvenes están desempleadas o tienen trabajos precarios. Consecuentemente, parece necesario que a nivel político y económico no sólo se aborden cuáles son losprincipales obstáculos que tienen que enfrentar los y las jóvenes, pues también existe la urgencia global de crear puestos de trabajos decentes para ellos y ellas, en el presente y con visión de futuro.

En respuesta a este intento por integrar a las personas jóvenes en los sistemas de gobernanza, y  con objetivo de reducir las altas tasas mundiales de desempleo juvenil, el pasado mes de marzo, el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas organizó el Foro de la Juventud. Este se articuló en torno al debate sobre cómo planificar la aplicación de los nuevos objetivos de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, así como sobre la importancia del papel activo de los y las jóvenes para el desarrollo sostenible de sus comunidades y países. El Foro de la Juventud parece ser el primer esfuerzo realizado por las Naciones Unidas para promover en la praxis la empleabilidad juvenil.

Y es que cada vez parece más evidente que las personasjóvenes no son sólo beneficiarias de los objetivos del desarrollo sostenible, sino que son actores clave para la implementación exitosa de la Agenda 2030 y de sus beneficios sociales. Por consiguiente, su papel debe ser reconocido como  vital en la vida social y política. Es necesario que las instituciones sean espacios políticos inclusivos, abiertos y participativos, en los que no sólo se cedan sillas a las personas jóvenes, sino que tambiénincentiven el diálogo y la escucha intergeneracional.