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Familias y adolescentes: cómo hablar sobre el consumo de drogas

La adolescencia siempre se ha caracterizado como una etapa vital en la que se desarrollan muchos cambios y que es de gran importancia en el crecimiento y desarrollo de los y las jóvenes. Sin duda, es uno de los periodos de más transformación física y mental. Seguro que en esta etapa tanto a los y las adolescentes como a las familias les surgen muchas dudas sobre cómo tratar temas que son nuevos: amistades, sexo, estudios, uso del móvil o también el consumo de alcohol y drogas. Temas de vital importancia en esta etapa y que necesitamos abordar en familia. Las drogas han existido, existen y existirán; por tanto debemos educar a nuestros hijos e hijas para vivir junto a ellas, evitando que lleguen a establecer una relación problemática con ellas.

Según la encuesta realizada por el Plan Nacional Sobre Drogas (EDADES 2019-20), el consumo de drogas sigue siendo un fenómeno social al que prestar atención por las consecuencias sanitarias, sociales y personales que se derivan de él. Las drogas más consumidas entre la población española son el tabaco, el alcohol y el cannabis. También, uno de los aspectos más preocupantes según el Informe Mundial sobre Drogas 2021 de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDC) es la  percepción del riesgo sobre las drogas como bajo por parte de la población joven, sobre todo en lo que respecta al consumo de cannabis. El porcentaje de adolescentes que perciben el cannabis como dañino se redujo en un 25 % en Europa y un 40 % en Estados Unidos. 

Seguro que cómo adolescente el tema de las drogas te causa inquietud, curiosidad, temor y muchas preguntas, al igual que a las madres y padres el miedo a que sus hijos e hijas puedan tener contacto con ellas o el no saber cómo abordar estos temas en casa. En este artículo vamos a dar una serie de consejos para que  familias y adolescentes puedan hablar sobre el consumo de drogas desde el diálogo y la empatía. Ofrecemos algunas claves que pueden ayudarnos a que nuestros hijos e hijas se enfrenten con menor vulnerabilidad a riesgos como el consumo de drogas.

La comunicación es esencial. Hablar con nuestros hijos e hijas es esencial para que sientan que el entorno familiar es un lugar seguro en el que pueden expresar sus dudas e inquietudes. El papel de la familia debe de ser educativo, con una actitud de diálogo y apoyo acercándonos a nuestros hijos de forma no punitiva, pero tampoco frívola ante las drogas. Los padres y madres han de servir como guías, y estar disponibles cuando sus hijos e hijas necesiten hablar sobre estos temas que les inquietan y que están presentes en su entorno de una u otra manera. 

Hay que hacerles saber que en cualquier momento puede preguntar, charlar o simplemente compartir su sentir. Por el contrario, debemos tener en cuenta que una actitud de seguimiento y control puede alejarnos de nuestros adolescentes. Hay que proporcionarles información seria y contrastada, que no reproduzca los tópicos, sin exageraciones ni moralinas. Dialogar no es sólo hablar, sino observar, mostrar interés, crear un espacio de comunicación que permita expresar ideas, dudas y preocupaciones. Hay que aprender a escuchar, provocar la conversación, establecer una relación de confianza y complicidad.

Podemos aprovechar momentos concretos (como una noticia en la televisión, una situación de consumo en casa o en la calle, etc.) que justifiquen nuestra intervención. Pero siempre procuraremos buscar tiempos idóneos, en un lugar adecuado, un clima en el que no haya tensiones y donde pensemos que nuestro hijo o hija va a estar receptivo.

 

 

Las drogas están presentes en nuestra sociedad y en el entorno de nuestros adolescentes de una u otra manera. Antes o después nuestros hijos e hijas descubrirán que en nuestra sociedad existen las drogas. Por eso, informarles sobre las drogas y que sean conscientes de todos sus efectos negativos es esencial y no hay que evitar hablar sobre el tema. Hay que encontrar un momento en el que tanto adolescentes como padres y madres estén cómodos, en un ambiente relajado y que sea una conversación natural y nada forzada. Si al iniciar la conversación vemos que los adolescentes no quieren hablar el tema, tendremos que buscar otro momento en el que puedan estar más receptivos. 

Tenemos que estar dispuestos a discutir, negociar y pactar. Siempre hay que evitar los interrogatorios, es mucho mejor pedirles su opinión sobre qué piensan del consumo de drogas por parte de algunos jóvenes o qué peligros ven en ello. 

No se trata de adquirir muchos conocimientos sobre drogas o sobre su consumo, pero sí es muy importante estar informados del tema; no se puede hablar de lo que no se conoce. Para empezar a prevenir el consumo de drogas los padres y madres debemos disponer de información suficiente de estas sustancias y sobre las formas de intervenir para evitar su abuso. 

Los padres y madres tenemos que conseguir información adecuada y adaptar nuestras explicaciones a la edad de nuestros hijos e hijas. La primera tarea de los padres es estar informados sobre las drogas y sus consumos, sin que esto signifique que debamos ser especialistas.

Además de la comunicación, también es muy importante como padres y madres estar alerta ante cualquier sospecha de consumo de drogas. En este caso hay que dirigirse a ellos y ellas con control emocional, mostrar la preocupación y en tono positivo. Hablar a gritos conlleva a un mayor alejamiento de los adolescentes. Lo ideal es buscar soluciones conjuntas y poner límites. Si se nos hace complicado abordar la situación siempre podemos acudir a especialistas. 

 

Trabajar con los más pequeños valores de protección como la autoestima, el autocontrol, la empatía o las habilidades de negación puede ser una de las estrategias más efectivas para evitar que, en el futuro, se manifiesten conductas problemáticas como el consumo abusivo de drogas.

El objetivo es formar personas, futuros adolescentes y jóvenes, con capacidad crítica que puedan enfrentarse a la presión del grupo de iguales, las modas o los estereotipos sociales manteniendo su propio criterio y autonomía. Pero para conseguirlo es necesario que desde la familia y la escuela se comience a trabajar con ellos desde edades muy tempranas. Los padres y madres pueden ser modelo de un disfrute saludable del tiempo libre. 

Asimismo, podemos desarrollar estrategias que potencien los factores de protección de los hijos e hijas y para ello debemos tener en cuenta cuatro áreas: establecer normas adecuadas, crear una buena relación afectiva, mejorar la comunicación y favorecer un uso satisfactorio del tiempo libre. 

Puedes resolver algunas de las preguntas más frecuentes sobre el consumo de drogas en la adolescencia en estas píldoras informativas.

Desde Fundación FAD Juventud se trabaja con familias, jóvenes y centros educativos en la educación en prevención del consumo de drogas y las problemáticas asociadas. A las familias se las apoya especialmente en cómo hablar sobre drogas con los y las adolescentes y mejorar la comunicación dentro de la familia. También en cómo poner normas y límites de una manera adecuada. Formaciones para  fortalecer el papel de padres o madres en la educación de sus hijas e hijos, poniendo el foco en la prevención de los problemas relacionados con el consumo de drogas, especialmente del cannabis. 

También contamos con el Servicio de Información y Orientación Fad, cuenta con una línea específicamente para jóvenes: SIOF Joven. Es un servicio gratuito, confidencial y anónimo que atiende demandas relacionadas con muy diversos temas entre ellos  información y orientación sobre sustancias y adicciones. 

 

¡Te recordamos que #FadTeEscucha!