En un momento en que las personas jóvenes afrontan en España desafíos marcados por la precariedad laboral, la incertidumbre habitacional y el impacto de la transformación digital en sus oportunidades de futuro, desde nuestro blog Planeta Joven de Fad Juventud entrevistamos a la investigadora social y evaluadora de políticas públicas Elena Rodríguez San Julián, socia de Sociológica Tres S.L. y profesora de la Universidad Complutense de Madrid. Ella nos analiza con luz y precisión el contexto de dicha situación y los resultados del último Barómetro sobre Retos y Aprendizajes de la Juventud [1]:
¿Cuál dirías que es el mayor cambio de fondo en la experiencia de las personas jóvenes que deberíamos entender antes de analizar sus expectativas y aprendizajes?
Hay cambios sociales que son innegables, pero, a partir de la crisis financiera y según los estudios que hemos ido haciendo, se observa esa idea de una sociedad hiperexigente del “querer es poder”, donde todo depende de ti. Quizá, ese cambio también afectó a la manera de mirar a las personas jóvenes, transitando del hiperproteccionismo a decirles: “búscate la vida y resuélvetelo tú porque nosotros somos incapaces”.
A la vez, desde el punto de vista de aquello que Fernando Conde denominó el “parque temático”, que mantiene a la generación joven en una burbuja de “pásatelo bien, que ya transitarás” mientras no miras al horror que te estamos dejando alrededor, discursos que luego se justificaban con el “yo vivo para disfrutar el momento”. En ese contexto se impone la idea de “tienes que poder”. De hecho, desde el terreno formativo, empresarial y laboral se demandan perfiles que sepan, que aprendan, que no les importen los fracasos a nivel laboral o educativo—aunque se les recuerde continuamente que están fracasando— y que asuman retos de cualquier magnitud.
El estudio es contundente afirmando que la juventud percibe que los méritos personales pierden la partida frente a los contactos y que la brecha de clase limita oportunidades. ¿Cómo afecta eso a su motivación y a la construcción de su proyecto profesional?
Hay dos vertientes. Una, tradicional en la sociedad española: los contactos funcionan más que los méritos para acceder, sobre todo, a determinados espacios profesionales. Y hay otra vertiente, la de la confianza en los méritos. Creo que el estudio refleja una interiorización y una creencia en el valor del esfuerzo, el aprendizaje, de los propios límites e incluso de la superación —entre comillas— de fracasos o errores.
Otra cosa es que, para interiorizar y actuar con esos valores, no todas las personas jóvenes están en la misma situación. Puesto que, dentro de las diferentes clases sociales, quienes tienen mayores carencias materiales objetivas cuentan con menor espacio para definir qué es el fracaso, los retos o hasta dónde se puede llegar con esos valores, actitudes y esa motivación.
En cuanto a la motivación, yo percibo una generación joven súper comprometida, muy consciente de que depende mucho de sí misma de cara al futuro. La sensación que tenemos con el informe es que lo que se limita no es la creencia en el esfuerzo, sino en qué se materializan los retos, expectativas y esfuerzos, que se aterrizan de manera muy realista según la situación de cada persona.
También señaláis que la gente joven que no tiene capital social o económico vive bajo mayor presión y con menos margen para equivocarse. ¿Qué implicaciones tiene?
Sí, sobre todo planteándolo en los itinerarios. Primero, hay una obligación de tomar esas decisiones tan potentes muy pronto, y ahí los datos recabados nos apuntan que hay colectivos sociales que con un colchón social pueden probar o decidir un itinerario, pero luego revertirlo y cambiarlo. Mientras que para otros colectivos es más difícil “probar alternativas” y sienten más presión del entorno familiar en su decisión entre dedicarse a algo seguro donde se tenga contactos y no a algo que realmente les guste hacer.
Hablando de itinerarios, existe un acuerdo generalizado en que los y las jóvenes se ven abocados a tomar decisiones muy importantes demasiado pronto. ¿Qué consecuencias sociológicas tiene que el sistema les empuje a tomar decisiones que condicionan su trayectoria?
En mi opinión, y no se refleja en el informe, yo creo que los sistemas educativos tienen que permitir establecer los límites y las posibilidades, y dónde puede estar habiendo problemas. Ahora, las decisiones parece que son más rígidas, ¿no? O sea, como que los itinerarios no permiten mucha ida y vuelta, salvo romper el camino y volverlo a empezar.
Una realidad fáctica es la transición que ha habido en el sistema educativo español hacia la revalorización de la formación profesional, que ha pasado de la tradicional opción de segunda a primera opción porque la oferta lo acredita. Y, sin embargo, en los discursos se sigue percibiendo entre las clases más acomodadas como una opción de segunda. Y yo tengo la sensación de que es más entre la gente joven que incluso entre padres y madres.
En el informe se dice que hay una falla enorme en la orientación y en el conocimiento de lo que significan los itinerarios educativos, y la juventud mencionaba la necesidad de acompañamiento y mentoría en la inserción laboral. Ante eso, están los referentes de los modelos familiares y mediáticos, que no es algo nuevo. Por ejemplo, dando clase en la facultad de criminología he podido ver la influencia de series como la del CSI (Crime Scene Investigation) que está ahí a la hora de escoger esa especialidad. Sin embargo, la manera de movilizarse los modelos mediáticos responde a una materialización de la realidad diferente, es más diversa y espectacular. La cantidad de gente que quiere ser influencer es grande.

Según el Informe de Tendencias de Trabajo del SEPE [2], ante la combinación de jubilaciones próximas, vacantes sin cubrir y escasez de talento joven en ciertos sectores, ¿qué oportunidades y riesgos perciben? ¿Existen diferencias entre itinerarios técnicos y universitarios en su percepción de seguridad profesional?
La juventud actual demuestra un gran sentido de la realidad. Señalan que, cuando hay vacantes, las empresas buscan personal con la experiencia de un jubilado pero con la edad de un principiante. Ante esta contradicción, se preguntan cómo van a adquirir dicha experiencia si no se les da la primera oportunidad laboral. Por tanto, es una absoluta incongruencia. Además, según mi opinión, hay una tendencia a incorporar a personas jóvenes que garanticen todas las capacidades y motivación, incluida la experiencia, con sueldos que no corresponden y disponibilidad total.
Por otra parte, está el fantasma de cuántos puestos de trabajo van a sustituir las inteligencias artificiales. De momento no tenemos constataciones por parte de las y los jóvenes.
En cuanto a la formación profesional, la formación práctica es supervalorada, tanto por las posibles empresas como por quienes optan por ella. Pero en algunas comunidades autónomas la gestión de las prácticas obligatorias es muy deficiente y no se desarrollan los convenios como deberían. Precisamente, hicimos una evaluación de un programa de apoyo y orientación en formación profesional desarrollado por Ayuda en Acción junto con el Gobierno de España y la Unión Europea, fondos Next Generation [3]. En esta, por un lado, visualizamos que la formación profesional no incluye departamento de orientación oficial ni tiene capacidad ni obligación de atender a ese estudiantado en los centros. Por otro lado, constatamos que hay jóvenes que han realizado estudios universitarios y terminan transitando a grados de formación profesional, igual que muchas personas que desde la formación profesional acceden después a grados superiores y, en algunos casos, a la universidad.
Hace pocos días el Gobierno español ha anunciado que prohibirá el acceso a plataformas digitales a menores de dieciséis años, y en otros lugares también ha propuesto regular y fijar una edad mínima para acceder a redes sociales, ¿cómo podrían alterarse las trayectorias formativas, relacionales y de socialización juvenil?
Hay que incorporar la educación en competencias digitales en las aulas. Aunque dentro de los sistemas educativos estamos viendo idas y venidas absolutamente erráticas, porque igual se obliga a que todos los alumnos y las alumnas manejen dispositivos en clase, y de repente surgen prohibiciones del uso de los dispositivos dentro de los centros educativos.
Yo, en general, soy partidaria de no confundir los medios y los fines, o no confundir las herramientas con los contenidos y la educación ha de ir por otros derroteros.
La prohibición nunca es la solución de nada. Al vetar las plataformas, las dinámicas de socialización de la juventud no desaparecen, sino que se desplazan hacia entornos digitales ocultos y fuera del radar educativo, lo que altera y precariza sus trayectorias de aprendizaje. Y el acceso a esos negocios irregulares o ilegales es diferente en función de tu posición y significa más vulnerabilidad para unos colectivos que para otros.
Imagina que estás en 2035, sabiendo que la presión económica ya condiciona las elecciones juveniles, y en un contexto marcado por la inteligencia artificial, la automatización y la robotización, ¿cómo podría transformarse la noción de salario, trabajo y estabilidad en la próxima década y cómo influiría también la formación?
Yo creo que la formación debe ir incorporando esas herramientas que al final ayudan a agilizar y a mejorar. Aunque hay colectivos y personas que se sienten muy amenazadas por el desarrollo de las inteligencias artificiales en sus funciones de trabajo, no sé si por desconocimiento o por optimismo vital.
Otra cosa es hacia dónde deriven los mercados. Si, por ejemplo, en mi profesión lo que busca es tener datos automatizados para destacar, pues yo quedaré sustituida, pero si por el contrario busca un avance en el análisis, la proyección, el diagnóstico, etc., a mí la inteligencia artificial me va a ayudar a hacer mi trabajo.
Y ante eso, el sistema educativo tiene que consolidarse y adaptarse y trabajar bien desde el desarrollo de capacidades, que es diferente al desarrollo de funciones laborales. Tiene que preparar para el empleo y hacer cosas que a veces no son directamente para trabajar, mucho más humanas y sociales, aunque con contenidos de conocimiento, vitales y profesionales.
¿Qué aprendizajes formativos y sociales están emergiendo en la juventud ante la inestabilidad laboral, y cómo deberían incorporarse en las políticas formativas para que la oferta pública se perciba como atractiva?
Hay interiorizaciones por parte de la propia gente joven relacionadas con asumir la esclavitud como una forma de vida, que la vida debe estar dedicada a ser productiva, que a mí me parece que deberían evitarse. El hecho de olvídate de que tienes vida social cuando eres adolescente porque tienes que aprobar un examen el año que viene creo que fractura los procesos de desarrollo personal. En cada uno de los momentos de desarrollo deberían poder tener las condiciones para desenvolverse en todas las facetas de su vida, fundamentalmente en las humanas y relacionales. Las personas tenemos que pasar por todos los procesos vitales aprovechando los potenciales de esos procesos vitales sin perder perspectiva. Hay jóvenes con puestos de responsabilidad a quienes se les paga como si estuvieran empezando y con dedicaciones de 24 horas al día y 7 días a la semana. Esto deriva también en procesos negativos de salud mental y en el cuestionamiento de hasta qué punto vale la pena asumir determinados retos.
Al hilo de esto, la juventud sufre estas situaciones de presión en el trabajo por aprender, por desarrollar más capacidades profesionales para optar a un puesto de trabajo donde le consideren como la deben considerar. En ese mismo sentido resuena la opinión de otros y otras jóvenes que observan a sus pares en esa situación: ¿por qué vivir como si tuviera cinco hijos y tres hipotecas?
BIBLIOGRAFÍA
[2] Servicio Público de Empleo Estatal. (2025). 2025, Tendencias del Mercado de Trabajo en España. SEPE.
[3] Rodríguez San Julián. E, Sánchez Sanz. M. (2024) Laboratorio de Políticas de Inclusión: Resultados de Evaluación. Fundación Ayuda en Acción y el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.
