*Mar Herranz
El fin de semana del 10 al 12 de julio nos hemos reunido en Santa María de Huerta más de 40 personas para dar continuidad al trabajo que se viene haciendo desde 2015 en torno al Movimiento 4.7 en el marco de la Educación transformadora para la Ciudadanía Global.
El grupo ha sido muy variado en cuanto a procedencia geográfica, edades, y sectores de actuación. Nos hemos juntado docentes, personal de ONGD, de consultorías, de la universidad, estudiantes, etc. Esto ha posibilitado que el diálogo haya sido intergeneracional y multiactor.
Partimos del análisis y evolución del contexto en estos años y detectamos un empeoramiento marcado por los siguientes aspectos: emergencia climática, aumento de los conflictos armados, polarización social y discursos de odio, aceleración tecnológica e IA, debilitamiento del multilateralismo y cuestionamiento de las democracias.
En el aire también han flotado las dificultades que tenemos por delante, como el delicado tema del fin de la financiación pública del Movimiento, que acabará su camino como convenio de AECID a finales de 2026. Esto nos ha permitido reflexionar sobre si los movimientos sociales dependen de sus financiadores o si, una vez que ya adquieren entidad propia, no requieren de fondos externos sino que pueden rodar gracias al impulso de las personas que lo componen. En una situación ideal, estas lo mantendrían en marcha e irían generando la propia inercia del movimiento, que no tendría que acudir a las instituciones, sino que serían las instituciones las que acudirían en busca del movimiento para interesarse por sus acciones para apoyarlas desde diferentes ámbitos, tanto públicos como privados.
Las conclusiones de este fin de semana es que esto es difícil que suceda en el caso del Movimiento 4.7, en el que ya hay muchas personas que realizan trabajo de forma voluntaria y varias ONG como Fad Juventud, que apoyamos dando visibilidad y participando en algunas de sus comisiones y actividades, pero es probable que si en el futuro no existe un equipo que coordine y organice al resto, se puede complicar bastante la tarea y con el tiempo se corre el riesgo de perder visibilidad y fuerza.
En medio de estas reflexiones es inevitable pensar que lo que le puede pasar al Movimiento 4.7 no es algo muy diferente de lo que está pasando en Cooperación y Educación para la Ciudadanía Global en general. En estos tiempos en los que en algunos foros se viene cuestionando nuestra financiación, corremos también el riesgo de seguir perdiendo derechos, de aumentar brechas y desigualdades y de empeorar la crisis climática. Creo que este fin de semana en el que hemos hablado sobre el futuro del Movimiento 4.7, nos ha servido también para reflexionar sobre nuestros futuros en plural, coger aire y tomar impulso para seguir uniendo fuerzas y apostar por nuestro trabajo, siendo aún más conscientes de todo lo que nos jugamos en el camino.
Ante este panorama, podríamos haber caído en el abatimiento y la desilusión, pero en cambio, este fin de semana en el Estival 4.7 hemos conseguido generar un espacio con una energía muy potente que ha situado la positividad y la esperanza como guías de nuestras acciones presentes y futuras. Hemos recalcado y hemos reafirmado que ante los retos que tenemos por delante, la Educación para un Desarrollo Sostenible y la Ciudadanía Global es una estrategia clave para superar realidades de exclusión e injusticia y aporta:
- Significado porque conecta la educación con la vida real
- Seguridad porque proporciona herramientas para entender un mundo complejo.
- Esperanza activa porque fomenta la capacidad de transformar la realidad.
- Coherencia porque articula valores, competencias y prácticas.
Es una educación que desarrolla:
- Capacidad crítica para analizar información y relacionar causas y consecuencias.
- Conciencia global para entender cómo se conecta lo local y lo mundial.
- Participación democrática e implicación en la comunidad.
- Sensibilidad ecosocial para comprender y actuar frente a la crisis climática.
- Igualdad de género y derechos humanos para convivir en equidad.
- Competencias sociales y emocionales, como la empatía, la escucha y el diálogo.
Esperemos que 2026 suponga un punto de inflexión para que el Movimiento 4.7 encuentre nuevas formas de seguir aumentando en número de personas y de organizaciones para ampliar redes y repetir encuentros tan fructíferos como el que acabamos de tener el pasado fin de semana en Santa María de Huerta.
*Mar Herranz es licenciada en Geografía e Historia, experta en Documentación y Máster en Cooperación al Desarrollo y Educación Intercultural. Cuenta con más de 30 años de trayectoria profesional en Fad Juventud y ha dedicado los últimos 18 a la gestión de subvenciones para proyectos de Cooperación en América Latina y de Educación para la Ciudadanía Global en España, todo ello con el fin de construir de un mundo más justo, menos desigual y más sostenible.
