
Abrir una delegación en Mozambique va mucho más allá de lo técnico: es aprender a mirar, escuchar y adaptarse a una realidad compleja. En ese proceso, la capulana se convierte en una clave para entender la vida cotidiana y la capacidad de las mujeres para sostenerlo todo.
En la provincia de Gaza, el trabajo en terreno convive con grandes desafíos, donde las mujeres enfrentan múltiples dificultades mientras siguen adelante cada día. Entre aprendizaje y realidad, esta experiencia invita a comprender desde dentro lo que significa “amarrarse la capulana”.








