Saltar al contenido
  • Colabora
    • Haz un donativo
    • Sorteo Viaje 40 Aniversario
    • Herencias y legados
    • Voluntariado
    • Colabora como empresa
  • Hazte socio

Esteroides

  • Fad Juventud
  • Adicciones y otras conductas de riesgo
  • Adicciones con sustancia
  • Esteroides

Cuánto controlas de… esteroides

El culto al cuerpo es una realidad patente que, aunque convivimos con ella desde hace mucho tiempo, se ha potenciado en los últimos años, sobre todo entre los jóvenes, ya que el uso de ciertas sustancias nos ofrece muchas posibilidades para ello.

Durante la adolescencia, a las inseguridades por un cuerpo que, en muchos casos, no nos gusta, se une el hecho de estar en pleno desarrollo. Si a eso le sumamos la presión social por un ideal de belleza impuesto, la búsqueda de la aceptación de los demás y la frustración por no ser tan perfectos como lo que vemos en Internet, series y redes sociales… el resultado es difícil de gestionar.

En esta edad, en la que estamos construyendo nuestra personalidad y buscando nuestra propia identidad, la necesidad de aprobación social y de conseguir una autoimagen positiva, van a ser elementos clave; y todo aquello que ayude a conseguirlo será muy bien valorado.

Es más fácil hacer cambios en nuestro cuerpo, que en nuestra personalidad. Y, para acercarnos al ideal de perfección, optamos por sustancias como los esteroides anabólicos con los que potenciar lo que, pensamos, debe mejorarse físicamente.

Es más fácil hacer cambios en nuestro cuerpo, que en nuestra personalidad. Y, para acercarnos a ese ideal de perfección, optamos por sustancias como los esteroides anabólicos con los que potenciar lo que, creemos, debe mejorarse físicamente. Razón por la que el consumo de esteroides se ha trasladado de lograr un mayor desempeño atlético en entornos deportivos (fueran profesionales o no) a otro para lograr mejor aspecto físico en gimnasios y centros deportivos; a “mazarse”.

No en vano, el nombre apropiado de esta sustancia es el de esteroides anabólicos andrógenos. Anabólico porque hace referencia a los músculos, y andrógeno, porque está vinculado al incremento de las características propias masculinas.

Potenciando la musculación

El consumo de esteroides se ha trasladado de lograr un mayor desempeño atlético en entornos deportivos (fueran profesionales o no) a otro para lograr mejor el aspecto físico en gimnasios y centros deportivos; a “mazarse”.

¿Quieres saber más?

¿Qué son los esteroides?

Son una sustancia muy similar a ciertas hormonas que producimos de forma natural —los andrógenos, y en su versión más potente, la testosterona— y utilizadas para combatir el estrés y lograr el desarrollo y el crecimiento. Son versiones sintéticas de esa hormona masculina (que también tienen las mujeres en menor grado) y que se encargan de mantener las características sexuales del hombre, de desarrollar una voz más grave o de aumentar el vello corporal, pero, sobre todo, de potenciar el tamaño corporal y la masa muscular.

Es esta última función la que los hace más interesantes para su consumo, mejorando el aspecto físico. Sobre todo, porque con ellos se consigue estimular el crecimiento muscular y el engrosamiento de los tejidos, reducir la grasa y aumentar la masa corporal.

Los esteroides se consumen en forma de “ciclos”, es decir, durante un periodo de tiempo se toman varias dosis, descansando en ciertos momentos; cuando se acaba ese ciclo, se vuelve a iniciar el proceso. Durante esos ciclos es habitual “combinar”, tomando dos o más esteroides distintos; dos orales, uno oral y otro inyectable… Es lo que se conoce como apilamiento (stacking).

Otra opción de consumo es el “programa piramidal” (pyramiding) en el que se empiezan a usar esteroides en cantidades bajas y se va aumentando gradualmente la dosis y la frecuencia. Después, se reduce poco a poco para terminar ese ciclo.

La razón de este consumo tan específico es potenciar los efectos de cada tipo de esteroides. A pesar de que no hay evidencia científica que lo demuestre, el tomarlo de forma piramidal permitiría al cuerpo acostumbrarse a su ingesta en distintas versiones y, a la vez, permitir que el organismo se recupere, minimizando los efectos adversos.

Se consumen en forma de cremas, geles, pastillas o inyectados en el propio músculo, utilizándose unas dosis de 10 a 100 veces más altas que las prescritas por el médico, y podemos encontrar restos en el organismo desde unos pocos días hasta aproximadamente un año después de tomarlos.

¿Los más conocidos? Los que se suelen usar con más frecuencia son la hidrocortisona, la prednisona, la dexametasona y la metilprednisolona.

Haciéndose fuertes

El consumo de esteroides es legal, pero si se hace bajo prescripción médica. La persona debe comprarlos con receta para, normalmente, un uso terapéutico enfocado a tratar algunos problemas hormonales en los hombres, a paliar el retraso de la pubertad o porque se haya perdido masa muscular por alguna enfermedad. También se ha llegado a utilizar en mujeres con riesgo de parto antes de las 34 semanas de gestación, ya que estos medicamentos disminuyen las complicaciones respiratorias de los bebés prematuros.

Y, a pesar de necesitar receta, España es uno de los países en los que más se consumen. Su empleo se ha extendido tanto que se pueden llegar a comprar por Internet. Según los datos de la Sección de Consumo, Medioambiente y Dopaje de la Unidad Central de Delincuencia Especializada y Violenta de la Policía Nacional, el consumo de esteroides ha crecido por encima del 20 % en España desde que empezó la pandemia y se ha convertido en el cuarto negocio ilegal del mundo, detrás de la prostitución, el narcotráfico y el tráfico de armas. Ello es debido a que, aclara la Organización Mundial de la Salud, el mercado de medicamentos ilegales mueve alrededor de 1.500 millones de euros al año en España y, de los 17 millones de dosis que se han incautado en el mundo, unos 5 corresponden a nuestro país.

El consumo de esteroides ha crecido por encima del 20 % en España desde que empezó la pandemia y se ha convertido en el cuarto negocio ilegal del mundo, detrás de la prostitución, el narcotráfico y el tráfico de armas.

Pero, los datos más preocupantes son los de la Unidad Central de Delincuencia Especializada, que señalan que el consumo de esteroides es cada vez mayor y la edad a la que empiezan a tomarse, más baja; según la Policía Nacional sobre Drogas, desciende de entre 20 y 22 años a 16 en muchos casos.

Los más asiduos son los hombres, aunque algunas mujeres, sobre todo jóvenes, también optan por ellos para moldear su cuerpo, reduciendo la grasa corporal.

Qué pasa, si me paso

Debes tener en cuenta que los efectos secundarios, si tomamos esteroides anabolizantes sin control médico, son frecuentes. A largo plazo pueden ir desde aspectos físicos como el acné, mal aliento o la calvicie prematura, a otros de más peso como posibles ataques al corazón o potenciar la posibilidad de sufrir cáncer de hígado o tumores renales.

Pero lo más común, a largo plazo, es la retención de líquidos, la ictericia o los problemas para dormir. Además del desajuste del colesterol (bajando el conocido como bueno y subiendo mucho el malo) y el incremento en la producción de glóbulos rojos. Aumentan también las posibles complicaciones cardiovasculares graves, como subida de la tensión, infartos o accidentes cerebrovasculares, incluso en menores de 30 años.

En los más jóvenes, al estar en pleno desarrollo, los riesgos son mayores. Los tomamos para incrementar nuestra musculatura de forma rápida, pero los esteroides impactan directamente también en el desarrollo óseo de brazos y piernas, parándolo, e introducen cambios acelerados en la pubertad. Nuestro cuerpo puede detectar la testosterona sintética como parte del desarrollo y manda la señal de que el crecimiento normal se detenga, dejando de crecer nuestros huesos antes de lo que debiera.

En el caso de las mujeres

  • Adquieren un aspecto más masculino, con más vello en la cara y en el cuerpo y perdiendo, en cambio, pelo de la cabeza.
  • Su voz se vuelve más grave.
  • Se reduce el tamaño del pecho.
  • Desarreglos en el ciclo menstrual.
  • El clítoris se agranda y adelgaza el revestimiento de la vagina.

En el caso de los hombres

  • Pérdida de pelo. 
  • Sobredesarrollo de los pechos.
  • Dolor y dificultad para hacer pis.
  • Se empequeñecen los testículos.
  • Pueden llegar a sufrir de impotencia e infertilidad, al reducir el recuento de espermatozoides.

Abandonar los esteroides reduce y elimina muchos de esos efectos secundarios, pero en el caso del crecimiento de la mama en hombres, los efectos masculinizantes en las mujeres y el parón óseo en jóvenes, los efectos pueden llegar a ser irreversibles.

Además, en dosis altas y a largo plazo, los esteroides pueden originar distintas secuelas psicológicas que oscilan entre la irritabilidad y la depresión. Por ejemplo, los niveles de testosterona incrementan el nivel de agresividad de la persona, teniendo frecuentes cambios de humor; incluso explosiones de ira que son conocidas como “rabia de esteroide”.

Vernos mejor, acorde con el ideal que deseamos, resulta muy exigente y puede derivar en problemas de salud mental o trastornos como la vigorexia: convertimos en obsesión el físico y recurrimos a sustancias como los esteroides (proteínas, carbohidratos, …) para conseguirlo, ya que los hábitos de actividad física, deporte o alimentación sana no parecen suficientes.

Muchos nos creemos que lo tomaremos solo una temporada, hasta vernos mejor, pero lo cierto es que cuando los dejamos y las cosas vuelven a su sitio, tendemos a repetir. Y aunque los esteroides no tienen un elevado poder de adicción, sí que pueden producir cierto síndrome de abstinencia, derivando en ansiedad, problemas para dormir, disminución del deseo sexual, fatiga… y el mencionado “rebote psicológico” de querer verse bien de nuevo.

Si optamos por los esteroides pinchados, debemos recordar aquellas pautas que nos ayudan a reducir los riesgos del consumo, como: no compartir aguja con nadie, ya que potenciamos el riesgo de infección por VIH y limpiarla siempre bien, evitando una posible hepatitis o una endocarditis bacteriana, infección del revestimiento interno del corazón.

Yo controlo. Yo mido el riesgo

Como hemos visto hasta ahora, los esteroides son sustancias que pueden tener efectos beneficiosos para el tratamiento de algunas enfermedades o para que consigamos ciertos resultados físicos buscados, pero también es posible que acaben causándonos problemas de salud si no los consumimos bajo supervisión médica.

Por eso, podemos tomar una serie de medidas que nos pueden ayudar a prevenir o disminuir el riesgo asociado a su consumo o reducir posibles complicaciones si decidimos tomarlos. Así, sería recomendable:

  • Informarnos bien sobre los tipos que hay, las dosis y vías de administración que podemos elegir y, por supuesto, sus efectos y contraindicaciones.
  • No hacernos con esteroides sin receta médica o con un origen que no conozcamos. Pueden no ser tan buenos, como te han prometido.
  • Si optas por los inyectables, usar siempre material estéril y desechable, y no lo compartas con otras personas. Así evitarás enfermedades infecciosas asociadas a la vía endovenosa, como el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) causado por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), o alguna de las hepatitis virales.
  • Consultar siempre con un médico, antes de iniciar o modificar un ciclo de esteroides, especialmente si se tiene alguna condición preexistente o se toma algún otro medicamento. Así nos podrá aconsejar también sobre la dosis que tendríamos que tomar, durante cuánto tiempo y hacernos un seguimiento adecuado para ver posibles efectos secundarios, comentándoles cualquier efecto secundario o síntoma que notemos tras la ingesta.

Podemos evitar así una reacción adversa grave.

  • Además, sería aconsejable hacernos chequeos médicos periódicos para controlar aquellos aspectos de salud en los que incide más el consumo de esteroides: mirarnos el colesterol, la tensión, la función hepática y renal, los niveles hormonales…

Eso incluye revisar los ojos, ya que los esteroides a veces pueden causar cataratas y glaucoma. Si nos examinamos la vista con regularidad podemos detectarlo a tiempo.

  •  Evitar mezclar los esteroides con otros medicamentos, alcohol, tabaco, estimulantes, depresores u otras drogas, que pueden potenciar o antagonizar sus efectos. La combinación podría llegar a ser peligrosa.
  • Respetar los tiempos de descanso entre ciclos y no prolongarlos más de lo recomendado. Puede jugar en nuestra contra.

Y sería aconsejable combinarlos siempre, siempre, con un estilo de vida saludable que incluya una alimentación equilibrada, rica en proteínas, vitaminas y minerales, un programa de ejercicio físico adaptado a nuestras capacidades y objetivos personales. Y una hidratación adecuada y descanso suficiente.

¡No olvides!

No olvides que los enfoques de reducción del riesgo, al final, van dirigidos a personas consumidoras que pretendemos mejorar la autogestión de nuestros consumos para disminuir la probabilidad de aparición de problemas asociados (emocionales, sociales y sanitarios).

  • Son actuaciones próximas a la prevención, que nos aconsejan desde los ámbitos profesionales como medidas para la promoción del bienestar y la protección de la salud individual y la salud pública.
  • Según este enfoque, es importante tener siempre recomendaciones prácticas y cercanas a nuestras situaciones de consumo, y que podamos poner en marcha nosotros mismos y en nuestro entorno.
  • Por lo que, de acuerdo con estas recomendaciones, ten en cuenta siempre esta información y toma decisiones basadas en tus deseos y preferencias.

Servicio gratuito de Información y Orientación de Fad

900 161 515
consultas@fad.es
681 155 160
Videoconferencias

Servicio gratuito de Información y Orientación de Fad

900 161 515
consultas@fad.es
681 155 160
Videoconferencias

Dirección:

Avenida de Burgos 1. 28036 Madrid

91 383 83 48

fad@fad.es

Servicio de Información y Orientación de Fad Juventud:

900 16 15 15

consultas@fad.es

Descubre más sobre nosotros:

  • Aviso legal
  • Política de privacidad
  • Política de cookies
  • Mapa web
© 2025 Fundación Fad Juventud
Inscrita en el Registro único de Fundaciones del Ministerio de Justicia con el nº 370
Calificada por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) como ONGD Generalista
Cuentas anuales auditadas por Deloitte
C.I.F G-78350980
Contacto: fad@fad.es
  • Inicio
  • ¿Quiénes somos?
  • Investigación
  • Cooperación
  • Campus
    • Programas
    • Formación online
  • Sensibilización
  • Información y Orientación
  • Revista Metamorfosis
  • Adicciones y otras conductas de riesgo
  • Sala de Prensa
  • Planeta Joven
  • Contacto

  • Aviso legal
  • Política de privacidad
  • Política de cookies
  • Mapa web